Dulce veneno

Luego me dijo: ?Aun cuando mi alma anhele
la virtud y odie la maldad y el vicio,
ya ves, mi triste corazón se duele,
al contemplar el hondo precipicio
á donde el hado sin cesar me impele.

Con mi carga de amor y desconsuelo
voy á un próximo fin, paso entre paso,
rueda mi llanto hasta mojar el suelo
y miro dulcemente hacía mi ocaso
al ver la muda impavidez del cielo.

¡Ah, sí acortar pudiera a jornada!
Es tan dura y tan grande mi fatiga,
mi senda tan oscura y desolada,
que quisiera morir!... Hoy nada, nada
fuera de ti, mi corazón mitiga!

Y yo te estoy matando!... ¡Oh, sí! mis besos
te envenenan? en largo paroxismo
quedas tras tus eróticos excesos;
cuando en mi boca están tus labios presos,
tu boca está en la boca de un abismo!»

Yo exclamé: «Morir quieres? En el seno
tú, mi cabeza, al espirar, coloca;
y después?si es verdad que es un veneno
de tu boca la miel, yo también peno,
¡mátame con la miel que hay en tu boca!»

Colgóse entonces de mi cuello, hermosa,
transfigurada, y llena de ternura
puso en mi labio el suyo, hecho de rosa,
y en una tregua larga y silenciosa,
lloramos de dolor y de ventura!

Firma JF
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