Al Tequendama

Ah! yo como tú; también fui río;
me deslicé por sobre blanda arena,
bajo un cielo de bóveda serena,
y recorrí la vega y el plantío.

Más tarde, la fatiga y el hastío,
y más que todo, la desdicha ajena,
al repletar mi corazón de pena,
me sentí desplomado en el vacío.

Y estoy cayendo en el abismo obscuro
de mi dolor letal, sordo, infinito...
como tú, del peñon inmoble y duro.

Voy, como tú, tras negra lontananza,
lanzando siempre, como tú, mi grito;
ay! pero sin un iris de esperanza.

Firma JF
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